ricardo dubin, argentina
En las tierras en donde vivo, desde Navidad hasta Reyes, los niños adoran el pesebre con danzas y cantos. Aún se pueden oír romances lejanos que hablan de princesas y de caballeros. Suenan las quenas y los sikuris cada noche. Tomando como tema un villancico recopilado por Carrizo en 1927, La Virgen Va Caminando, teniendo en mente relatos populares y otros de la infancia de Jesús, he compuesto el que les regalo para estas Navidades. Noté que estaba repitiendo la parábola del buen samaritano (Lucas 10: 29, 37) tal como la escuché reflexionar en una mañana de Yavi. Pensé en esa costumbre de cotejar las experiencias y los relatos con los de un solo libro, costumbre que ha derivado en la teología, y que suele ser aquello que llamamos cristianismo. Ricardo Dubin
ROMANCE DE ADORACION.
Los niños del cerro Cantan de alegría, Ha nacido el Niño Hijo de María. Miran el pesebre Entre tanta noche, Miran con asombro Tamaño derroche.
Por la noche oscura Se marchó María Quepiando a la espalda La nuevita vida. Pasan con naranjas Dulces al caer, Dame una naranja Que muero de ser. La que las transporta Se niega en su ley, Son para los niños Que adoran al Rey. Más allá se cruza Un camión cargado, Son para la cena Del comisionado. Y esas amarillas En el naranjal, Son para el pesebre De Cristo adornar.
Se sienta María Llorando de pena, No por las naranjas, Por el alma ajena. Has nacido, hijito, Vuelves a nacer, Nacerás mil veces Para perecer.
Los niños del cerro Corren por la vida Buscando naranjas Sin que se les pidan. No conocen leche, No conocen juego, Solos en la noche Son duendes del suelo. Trepan entre espinos Tocando la quena Hasta ver vicuñas Del pastor Coquena.
Vamos pastorcito A calmar la sed De una pastorera Y de su bebé. Y antes de un minuto Vierte sus alforjas Haciendo apachetas De piedras preciosas. En el lomo blanco De sus cien vicuñas Carga rica rica, Carga muña muña. Por los pies cansados Por el mucho andar Le lleva a María Verde quinchamal. Y en el poncho lindo De entramada lana Junta el agua fresca Que el ojito mana.
Los niños del cerro, Duendes y el Coquena, Llevan matecito Que es toda su cena. Beberá la madre, Beberá la wawa, Lejos en el pueblo Cantan que te cantan.
Y en la noche oscura Donde nadie lo oye Jesús hace trenzas Con ramas de molle. Canta villancicos Para el buen Coquena, Modela pajaritos Para el duende en pena.
Mientras en el pueblo Bailan adorando, Jesús es la fiesta De los olvidados.
|
Por lobitogabriel - 18 de Diciembre, 2006, 9:43, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|